Examen de conciencia
para la confesión
El día de la boda habrá sacerdotes confesando en la parroquia antes y durante la ceremonia. Si te ayuda, aquí tienes una guía sencilla para prepararte con calma. Y si hace tiempo que no te confiesas, no te preocupes: el sacerdote te ayudará.
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Los pasos
Examen de conciencia. Repasar con sinceridad, en presencia de Dios, lo que has hecho desde tu última confesión.
Dolor de los pecados. Arrepentirte de corazón por haber ofendido a Dios.
Propósito de enmienda. Decidir, con su ayuda, no volver a pecar.
Decir los pecados al confesor. Con sencillez, sin rodeos y sin callar ninguno grave.
Cumplir la penitencia. La que te indique el sacerdote, cuanto antes.
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Amarás a Dios sobre todas las cosas…
¿Creo todo lo que Dios ha revelado y nos enseña la Iglesia Católica? ¿He dudado o negado las verdades de la fe católica?
¿Hago con desgana las cosas que se refieren a Dios? ¿Me acuerdo del Señor a lo largo del día? ¿Rezo en algún momento de la jornada?
¿He recibido al Señor en la Sagrada Comunión teniendo algún pecado grave en mi conciencia? ¿He callado en la confesión por vergüenza algún pecado mortal?
¿He blasfemado? ¿He jurado sin necesidad o sin verdad? ¿He practicado la superstición o el espiritismo?
¿He faltado a Misa los domingos o días festivos? ¿He cumplido los días de ayuno y abstinencia?
… y al prójimo como a ti mismo.
¿Manifiesto respeto y cariño a mis familiares? ¿Estoy pendiente y ayudo en el cuidado de mis padres o familiares si lo necesitan? ¿Soy amable con los extraños y me falta esa amabilidad en la vida de familia? ¿Tengo paciencia?
¿Permito que mi trabajo ocupe tiempo y energías que corresponden a mi familia o amigos? Si estoy casado, ¿he fortalecido la autoridad de mi cónyuge, evitando reprenderle, contradecirle o discutirle delante de los hijos?
¿Respeto la vida humana? ¿He cooperado o alentado a alguien a abortar, destruir embriones, a la eutanasia o cualquier otro medio que atente contra la vida de seres humanos?
¿Deseo el bien a los demás, o albergo odios y realizo juicios críticos? ¿He sido violento verbal o físicamente en familia, en el trabajo o en otros ambientes? ¿He dado mal ejemplo a las personas que me rodean? ¿Les corrijo con cólera o injustamente?
¿Procuro cuidar mi salud? ¿He tomado alcohol en exceso? ¿He tomado drogas? ¿He arriesgado mi vida injustificadamente (por el modo de conducir, las diversiones, etc.)?
¿He mirado vídeos o páginas web pornográficas? ¿Incito a otros a hacer el mal?
¿Vivo la castidad? ¿He cometido actos impuros conmigo mismo o con otras personas? ¿He consentido pensamientos, deseos o sensaciones impuras? ¿Vivo con alguien como si estuviéramos casados sin estarlo?
Si estoy casado, ¿he cuidado la fidelidad matrimonial? ¿Procuro amar a mi cónyuge por encima de cualquier otra persona? ¿Pongo mi matrimonio y mis hijos en primer lugar? ¿Tengo una actitud abierta a nuevas vidas?
¿He tomado dinero o cosas que no son mías? En su caso, ¿he restituido o reparado?
¿Procuro cumplir con mis deberes profesionales? ¿Soy honesto? ¿He engañado a otros: cobrando más de lo debido, ofreciendo a propósito un servicio defectuoso?
¿He gastado dinero para mi comodidad o lujo personal olvidando mis responsabilidades hacia otros y hacia la Iglesia? ¿He desatendido a los pobres o a los necesitados? ¿Cumplo con mis deberes de ciudadano?
¿He dicho mentiras? ¿He reparado el daño que haya podido seguirse? ¿He descubierto, sin causa justa, defectos graves de otras personas? ¿He hablado o pensado mal de otros? ¿He calumniado?
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En el confesionario
Al llegar, saludas: «Ave María Purísima» . El sacerdote responde: «Sin pecado concebida» .
Dices cuánto tiempo hace de tu última confesión y, con sencillez, tus pecados.
Escuchas su consejo y la penitencia que te indique.
Rezas el acto de contrición.
El sacerdote te da la absolución. Respondes: «Amén» .
Acto de contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Nada de lo que leas aquí se guarda ni se envía.